Terminaciones laborales


La relación laboral es una vinculación voluntaria de patrón y trabajador que se formaliza a través de un contrato con condiciones y compromisos mutuos. Pero estas relaciones no suelen durar eternamente. Las estadísticas de rotación muestran que somos el octavo país con mayor movilidad laboral. Conscientes de ello, queremos presentarte algunas herramientas para abordar los distintos tipos de terminación laboral.

  1. Renuncia voluntaria
Según estadísticas de la Escuela Bancaria Comercial, se estima que un trabajador permanece entre 1.5 y 2 años en las empresas, incluso de alto nivel, cuando no existen en estas estrategias claras de retención de talento. Por otro lado, Jeff Olsen autor del libro The Slight Edge y CEO de Nerium, comenta al respecto: “Mi departamento de Recursos Humanos no contrata ni despide gente, más bien es la cultura la que lo hace." Estos datos nos confirman que la terminación de un contrato por voluntad del colaborador es una tendencia cada vez más común.
Son muchos los motivos que pueden llevar a un trabajador a irse de la empresa: otras ofertas de trabajo, un proyecto personal que le lleve a emprender, inconformidades y faltas de motivación que llevan a “terminar su ciclo", etc.

Obligaciones patronales
¿Cómo se debe proceder en estos casos? Ante una renuncia voluntaria, estás obligado a pagar las partes proporcionales de:
  • Aguinaldo.
  • Vacaciones y prima vacacional.
  • Prima de antigüedad (siempre y cuando se tengan, por lo menos, 15 años de antigüedad).
  • Prestaciones que estuvieran vigentes en tu contrato de trabajo o en las condiciones laborales que regulan tu relación con la empresa o patrón.

  1. Despido
Otro escenario de terminación laboral es el despido, una situación ciertamente más compleja, ya que la decisión es tomada por el patrón. ¿Cuándo es válido despedir a un empleado sin responsabilidad por parte del patrón? La Ley Federal del Trabajo nos indica las causas de rescisión de la relación de trabajo en el artículo 47.
Algunos de estos motivos pueden ser:
  • Engaño por parte del trabajador en cuanto a la experiencia, conocimientos, certificados obtenidos.
  • Faltas de honradez que puedan perjudicar a la empresa o a sus grupos de interés.
  • Cometer actos de violencia hacia los patrones, sus familias o los compañeros de trabajo.
  • Cometer actos inmorales, de hostigamiento o acoso sexual.
  • Dañar intencionalmente las maquinarias, herramientas o lugar de trabajo.
  • Poner en peligro la seguridad de los trabajadores o del centro de trabajo.
  • Revelar secretos de fabricación perjudicando a la empresa.
  • Faltar al trabajo injustificadamente por más de tres días en un mes.
  • Desobedecer al patrón o a las autoridades de la empresa en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones por el puesto.
  • Acudir al trabajo en estado de embriaguez o bajo la influencia de algún narcótico.

¿Cuáles son las obligaciones patronales?
Si como patrón encuentras que existe una causal de despido y puedes probarla, puedes llevarlo a cabo siempre y cuando des aviso por escrito al trabajador de las causas que motivaron la decisión y señales las fechas en que las faltas fueron cometidas. Si el trabajador no acepta, o no se presenta, deberás dar aviso a la Junta de Conciliación y en los próximos cinco días para que sus representantes le notifiquen al trabajador el despido en su domicilio.
Es tu obligación como patrón entregar su finiquito, con las partes proporcionales que se mencionan en el caso de la renuncia voluntaria.
Si el despido no está justificado o probado, puedes incurrir en un despido injustificado, lo que te obligaría a remunerar al empleado de la siguiente manera, según la PROFEDET:
  • Tres meses de salario por concepto de indemnización constitucional.
  • Prima de antigüedad.
  • Partes proporcionales de aguinaldo; vacaciones y prima vacacional y prestaciones vigentes que no te hayan cubierto.
La salida de un trabajador es un tema que podría afectarte, es por ello que como empresa deberás buscar estrategias para retener al talento más valioso y por otro lado cuidar mucho las contrataciones desde el reclutamiento, para asegurar que en tu plantilla cuentes con el personal adecuado tanto en las aptitudes como en sus valores y actitudes. Dar prioridad a tu Capital Humano es un objetivo que asegura la rentabilidad a largo plazo y la estabilidad de tu empresa.